El angler, un pescador pescado
 Aldo Fernandez Villalba Mensaje
 PADI Rescue Diver. Patron de yate a vela y motor

 

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    Se les conoce por varios nombres: rape, angler, pescador, etc. y son parte de los misterios que viven en aguas profundas

Existen varias especies de peces conocidos como pejesapo, o peixe-sape (Pez sapo), debido a que su cabeza es similar a la de un sapo, aunque más grande, tienen la cabeza, amplia y aplanada y el cuerpo de forma más o menos cónica. La boca, provista de abundantes dientes, es enorme, casi tan ancha como la cabeza. Los labios son carnosos y la mandíbula inferior sobresale por delante de la superior.

Sus nombres suelen aludir a una característica especial: estos peces se alimentan de otros peces y camarones, que son atraídos por el apéndice que poseen sobre la boca, con millones de microorganismos sobre el mismo, que generan bioluminiscencia. También atraen a la presa vibrando este señuelo. Con su boca enorme y su estómago extensible, pueden engullir a otro pez de su mismo tamaño.

El Rape (Lophius piscatorius), no tiene escamas; es de color rojo pardo o verde pardo, con manchas oscuras. El nombre de "piscatorius" significa pescador, pero el mismo es pescado comercialmente en Gran Sol y en la costa francesa y son muy apreciados en la cocina europea.

A pesar de todas estas características tan particulares, lo más extraño en estos peces es el extremo dimorfismo sexual que algunos casos presentan: El Cryptopsaras couesi, cuyo nombre vulgar es "angler", término que también siginifica "pescador", vive a partir de 500 metros y hasta 3.000 metros de profundidad, sobre todo en los océanos Atlántico y Antártico. Los ejemplares femeninos del angler pueden crecer hasta 1,20 metros, con todo el macho crece solamente hasta 6 a 7 cm de largo. El varón es raramente más grande que el puño de un hombre y carece del señuelo característico.

Los científicos creen que la hembra emite un olor especial que atrae a los machos. El macho se aferra a la hembra con sus dientes, y al unirse a ella, comienza a degenerar. Sus ojos se hacen más pequeños y eventualmente los pierde. Una vez que la hembra da a luz, muerde la piel de la hembra con sus dientes, penetra en su tegumento y permanece unido a ella para el resto de su vida. Los sistemas circulatorios de los dos peces se unen y los nutrientes de la sangre de la hembra alimentan al macho. A partir de allí, la hembra cuenta con las gónadas reproductivas del macho para fertilizarla. Este comportamiento es tan único que hasta no hace mucho, se pensaba que los machos eran nada más que un parásito, de una especie totalmente diferente.

Alias: afvillalba

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